Gritos y susurros (columna del Reforma 23 jun 09)

Gritos y susurros
Por Guadalupe Loaeza

Hoy quisiera hablarles acerca de un libro muy esperado, un libro que trata de la gran diversidad que existe en las mujeres de hoy, pero sobre todo un libro en el que se cuentan las experiencias intempestivas de 39 mujeres, como se anuncia en el subtítulo. Me refiero a la segunda parte de Gritos y susurros de Denise Dresser (cuyo título, por cierto, fue idea del doctor Goldbard) y que se presentó en el Lunario el pasado jueves con la presencia de muchísima gente. Como ustedes recordarán, hace cinco años, Denise coordinó la primera parte de este libro en el que varias mujeres decidimos relatar con la mayor sinceridad posible aspectos muy personales así como facetas que a veces resultan sumamente íntimas. Entonces como ahora, Denise se presentó con un cuestionario muy breve y en apariencia sencillo; cada una de las participantes respondió estas tres preguntas: ¿Qué te ha tomado por sorpresa?, ¿en qué momentos y frente a qué circunstancias te has sentido poco preparada? y, finalmente, ¿qué ha constituido un reto inusual y desconcertante para ti? El resultado fue que el éxito de ventas del primer tomo fue arrollador a tal grado que a varias de las colaboradoras nos invitaron a Nueva York para hablar del libro ante un grupo de mujeres intelectuales.

Antes, ninguna mujer hubiera contestado un cuestionario como éste. ¿Cuántas esposas, madres, hermanas, trabajadoras, amas de casa hubieran sido capaces de cuestionar su propia vida y de arriesgarse a contar sus problemas y sus reflexiones en un libro? ¿Qué habrían contestado mujeres como doña Margarita Maza de Juárez, doña Carmelita Romero Rubio de Díaz o la propia emperatriz Carlota? O sin ir tan lejos, me daría muchísimo gusto saber qué hubieran opinado de estos temas mujeres como Pita Amor, Frida Kahlo, Elena Garro, Nahui Ollin o la revolucionaria Benita Galeana. Desafortunadamente, existe un testimonio desconsolador a este respecto, el de Rosario Castellanos, quien fuera la primera en denunciar que el mundo estaba hecho para los hombres, como escribió en su libro Sobre cultura femenina: "El mundo que para mí está cerrado tiene un nombre: se llama cultura. Sus habitantes son todos ellos del sexo masculino". Con toda razón Denise se refiere a ella en el prólogo de este libro: "Es casi doloroso observar las fotos de Rosario Castellanos, la poeta, novelista y luchadora social, distraídamente trabajada para parecer señora decente, es decir señora burguesa. Las cejas depiladísimas, que no cuadran con sus ojos enormes y saltones, ojos de observador implacable; los labios pintados en forma de corazón, háganme el favor, en la cara de una poeta pesimista; los tacones altos para quien caminaba en los pueblos indígenas en Chiapas. Da risa, da pena, da rabia imaginarla con esos zancos que son grilletes de cuero trepando por un camino de piedras, en Chiapas".

También nos preguntamos si hoy mismo muchas mujeres de nuestro país todavía no tienen la posibilidad de dar a conocer su voz y sus experiencias cotidianas. Cuánta razón tiene la coordinadora de este volumen cuando dice en el "Prólogo" que varias de estas mujeres son, "de hecho, las acuñadoras en nuestro país de algunos de los nuevos moldes para ‘ser mujer’". Sí, no cabe duda que incluso las mujeres más adelantadas a su tiempo no hubieran siquiera soñado las oportunidades que muchas de las entrevistadas afortunadamente han gozado.

Hay que decir que las experiencias de estas mujeres, entre las que encontramos a Lydia Cacho, Astrid Hadad, Diana Bracho, María Teresa Priego (su texto es espléndido), Josefina Vázquez Mota y Carmen Parra, entre otras, son tan variadas que encontramos todo tipo de testimonios. Algunos de ellos resultan muy conmovedores como es el caso de Miriam Morales, quien estuvo exiliada en nuestro país durante años a causa de la dictadura de Pinochet y regresó a Chile en 2006 para dirigir la filial del Fondo de Cultura Económica. Miriam, quien es hija de un preso político que estuvo en un campo de concentración, escribió: "Recuerdo que hace más de diez años en un barco de turismo hacia el glaciar de San Rafael, le pedí al capitán en la sala de comando que me mostrara en sus mapas la isla de Dawson para que mi hijo Jorge supiera dónde estuvo preso su abuelo. Y el marino me contestó: ‘Esa isla no existe’". También les recomiendo el testimonio tan impresionante y a la vez enternecedor de Amaranta Gómez Regalado, quien es una muxhe de Juchitán y, además, la primera candidata transexual de México, pues se postuló como diputada por el partido México Posible. Tampoco quiero dejar de recomendar el texto de Margo Glantz, quien habla de su viaje a la India en 2004.

No hay duda que Denise es la vocera de muchas mujeres y que no quiere que susurremos nuestras experiencias sino que las gritemos desde el fondo de nuestro corazón porque si nos quedamos con ellas correríamos el riesgo de ahogarnos con nuestros propios nudos. Lo que hizo Denise Dresser con su cuestionario fue desnudarnos y a la vez liberarnos de nuestros tabúes.

 
Correo electrónico: gloaeza@yahoo.com

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