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¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi?

¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi?
Elena Poniatowska

¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi?
Tú eres el enfrentamiento más lúcido al autoritarismo presidencial, el
enfrentamiento más lúcido a las actitudes absurdas cuando no corruptas
de las dos cámaras, el enfrentamiento más lúcido a los abusos del
poder, la denuncia más ingeniosa y persuasiva de las actitudes y del
lenguaje de los políticos, tú nos has hecho brindar contigo y sonreír
con tu Por mi madre bohemios, que tiene tantos años de vida. Tú
eres el enfrentamiento a nuestra clase política y a nuestra clase
empresarial, tú confrontas decisiones y declaraciones tramposas e
irreales y te indigna que nuestros tiempos sean los de la impunidad.

Tu mensaje esencial es el de la pérdida de majestad del poder
presidencial, tu mensaje esencial en 1985, durante los dos terremotos,
fue enseñarnos que a la hora de la desgracia podíamos organizarnos
solos y hacerlo con más nobleza y más eficacia que ninguna instancia en
dar como lo hicimos, si corríamos nosotros la suerte de todos, si
corríamos a buscar picos y palas a la tlapalería, tu mensaje fue
ennoblecernos y hacer que creyéramos en nosotros mismos, porque tú eres
la nobleza misma, el compromiso mismo, la defensa de los derechos
humanos, la indignación y el llanto en Acteal, la frase que alguna vez
exclamaste tú que jamás, jamás decías groserías: ¡Ahora sí que no tienen madre!   

¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi? ¿Cómo vamos a
entendernos? ¿Cómo vamos a comenzar el día sin tus llamadas
telefónicas? ¿Cómo sin tu risa entrañable? A todos nos dabas algo
temprano en la madrugada y amanecíamos con tus consejos, tus críticas,
tu bárbara e inconmensurable información.

Ya a las siete habías leído todos los periódicos pero también, Monsi, habías leído todos los poemas, habías analizado todas las noticias, pero también habías escrito tu “Nuevo catecismo para indios remisos”,
ya a las ocho de la mañana tenías una idea muy clara de hacia dónde se
encaminaba el gobierno, qué nueva felonía nos esperaba pero sonreías
porque habías salvado con un solo telefonazo a un gato o a un perro o a
un toro o a un niño o a una mujer o a un muchacho desbalagado en esta
vida entre el Metro Portales y el Villa de Cortés.

¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi, cómo vamos a seguir?
Nunca entendimos cómo pudiste estar en tres o cuatro lados al mismo
tiempo. Tu don de la ubicuidad abarcaba la pintura, la poesía, el
humor, la crítica, la lucha por la justicia, el amor a los demás. Tu
don de ubicuidad y tu capacidad creativa –incomprensible para mí– te
hizo recoger lo más bello de México para fundar museos y hacer libros,
porque antes que el del El Estanquillo, que todos llamamos Monsiváis,
hiciste otras colecciones, otros museos, investigaste en otros
archivos, recuperaste a Leopoldo Méndez y a todo el Taller de Arte
Popular, luchaste con ellos contra el fascismo como luchaste al lado de
los moneros, de Gabriel Vargas y La Familia Burrón, de Rius, de El Fisgón,
de Hernández, de Rocha, de Ahumada, de Naranjo, que ahorita ha de estar
mirando incrédulo la pared de enfrente, en su restirador.

Si la sociedad que se organiza, si el cine mexicano, si la trivia,
el pudor y la liviandad, si los movimientos sociales son tus grandes
temas, el Movimiento Estudiantil del 68 es el que nos atañe a todos, es
la punta de flecha del cambio que tú buscas, el de la protesta popular
y el de la resistencia civil.

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0.0000003% (Columna del Reforma)

0.0000003%
Por Lorenzo Meyer

El problema no son las grandes fortunas privadas sino el entorno de donde surgen y operan

Los datos
 
El porcentaje que sirve de encabezado a esta columna representa la
proporción del ingreso promedio anual de un mexicano -calculado en 13
mil 200 dólares-, respecto del valor total de la fortuna actual de
Carlos Slim Helú. En ese sentido, la distancia material entre el
mexicano medio y el mexicano más rico es tan grande que puede resultar
ya disfuncional para la operación del sistema político.

Con una riqueza calculada en 53 mil 500 millones de dólares, Carlos
Slim, ingeniero civil de origen libanés y egresado de la UNAM, es el
primer latinoamericano y el primer ciudadano de un país subdesarrollado
que desbanca, al menos por ahora, a quienes tradicionalmente habían
encabezado el selecto círculo de las grandes fortunas familiares del
mundo: los multimillonarios norteamericanos, cuyas raíces se encuentran
en una sociedad económica mucho más fuerte que la mexicana.

Su posición en la tabla de los multimillonarios es un hecho lleno de
significados, pero en sí misma, la noticia no debería de sorprender.
Hace tiempo que un observador atento podía suponer que él tenía la
posibilidad de encabezar la famosa lista de los hombres más ricos del
planeta publicada anualmente por la revista Forbes (edición especial) y
que contiene los nombres y los datos de los mil 11 individuos
poseedores de fortunas superiores a los mil millones de dólares. La
simple proyección de las cifras de acumulación del ingeniero Slim en
los últimos tiempos y en particular en el último año -mil 541 millones
de dólares por mes, en promedio, según Forbes- casi aseguraba que en
algún momento podría llegar a ser "el número uno".

 
 
Razones
 
 
La explicación inmediata de que un mexicano ocupe el primer lugar en la
lista de Forbes se debe al aumento en el valor de las acciones de sus
alrededor de 200 empresas que constituyen su imperio económico, en
particular de América Móvil y del banco Inbursa. Sin embargo, ese
primer lugar también se explica por el desprendimiento de una parte
sustantiva de sus fortunas de quienes antes habían estado
sistemáticamente por encima de él: los norteamericanos Bill Gates y
Warren Buffett. Ambos decidieron devolver en grande a la sociedad lo
que esa sociedad les dio, y han donado parte sustantiva de sus fortunas
a obras filantrópicas. Sin esa transferencia de recursos a fundaciones
filantrópicas, Slim seguiría en el tercer lugar entre los acaudalados
del mundo.

 
 
Significado
 
 
Por lo menos desde la época colonial, la mexicana ha sido una sociedad
muy desigual, pero quizá hoy, justo cuando celebramos el bicentenario
del inicio de la guerra de independencia y el centenario de una
revolución social, lo sea aún más. En la segunda mitad del siglo XVIII,
según cálculos aproximados, la fortuna personal más importante de la
Nueva España era la de un minero español, Pedro Romero de Terreros
-personaje al que sus trabajadores intentaron matar a pedradas en
1766-, y que gracias a ella consiguió el título de Conde de Regla. Esa
fortuna, producto de la explotación de la plata en Real del Monte,
podría haber llegado a representar entre el 3 y el 5 por ciento del PIB
de la época. Hoy, la suma en que Forbes calculó la riqueza del
ingeniero Slim equivale al 6.17 por ciento del PIB mexicano (866 mil
300 millones de dólares en 2009).

 
 
Problema
 
 
El asunto que debería debatirse en México no es la fortuna de Slim por
sí misma, sino la naturaleza del entorno social de donde surgió; un
entorno donde la mayor acumulación de riqueza personal del mundo
coexiste en medio de una enorme masa de pobres -oficialmente, casi la
mitad de los más de 105 millones de mexicanos caen dentro de alguna de
las categorías de la pobreza. Pero no sólo eso, sino también que
acumulación tan sorprendente ha tenido lugar en una economía que desde
la gran crisis de 1982 perdió su vitalidad y no la ha vuelto a
recuperar. Las cifras apuntan a que la riqueza de Slim está creciendo,
como ya se señaló, a un ritmo anual de más de 18 mil millones de
dólares pese a que la economía mexicana decreció en 6.8 por ciento en
el mismo periodo. Es verdad que parte de su capital se encuentra ya en
el exterior, pero el grueso fue hecho aquí y sigue aquí.

En un estudio ya clásico, Precios del maíz y crisis agrícolas en México
(1969), el historiador Enrique Florescano mostró que justamente en
periodos de depresión económica, cuando por malas cosechas el grueso de
la sociedad novohispana la pasaba muy mal, quienes tenían el capital
para monopolizar el grano y controlar sus precios prosperaban aunque
causando problemas a la paz social. Es incluso posible afirmar que esa
combinación de mala fortuna para los muchos en periodos de depresión
pero buena fortuna para los muy pocos en la misma coyuntura fue una de
las causas del resentimiento social que finalmente estalló en 1810.

Por otra parte, hay que reconocer que, a diferencia de muchos casos de
acumulación extraordinaria de capital en el pasado o en el presente de
nuestro país, la del ingeniero Slim ha mostrado ser resultado de
acciones dentro de la legalidad vigente. Aquellos que han abordado "el
fenómeno Slim" toman como variable explicativa principal su gran
capacidad para seguir puntualmente las reglas del sistema y encontrar
cómo hacerlas trabajar al máximo en su favor. A partir de la crisis del
antiguo modelo económico centrado en el mercado protegido, el ingeniero
Slim en vez de sacar su capital de México, como sí lo hicieron muchos
otros empresarios, lo mantuvo en el país y lo dedicó a tomar el control
de algunas de las empresas quebradas, las volvió rentables y luego las
vendió con una gran ganancia. Se trató de una vía tan arriesgada como
apegada a las reglas del sistema. Sin embargo, el gran momento y salto
cualitativo del empresario y su método ocurrió cuando el gobierno de
Carlos Salinas decidió, como parte de su "gran diseño", privatizar a
Teléfonos de México en diciembre de 1990. Slim y sus socios extranjeros
hicieron una oferta pública, Salinas la aceptó y Telmex pasó de
monopolio estatal a privado, pues su marco legal le permitió fijar por
un tiempo las tarifas sin tener que enfrentar competencia. Ahora bien,
el que Telmex posiblemente haya sido adquirido a una fracción de su
valor -1,757.6 millones por algo que se dice, valía alrededor de 8,500
millones (Milenio, 12 de febrero, 2009)- es algo que, finalmente, debe
justificar el vendedor, no el comprador. En principio el monopolio ya
se acabó, pero es un hecho que hoy las empresas de comunicación de Slim
mantienen un cuasimonopolio que no tiene contraparte en otros países.

 
 
La falla está en el sistema
 
 
La política, señaló Harold Lasswell en 1935, se puede definir de una
manera muy simple: "Quién consigue qué, cómo y cuándo". Las condiciones
de la venta de Telmex por el Estado mexicano son un caso de libro de
texto sobre el significado profundo de la política. Por tanto, a quien
habría que pedirle la explicación sobre ese hecho y lo que ha
significado para nuestra economía en los últimos 20 años, no es al
ingeniero Slim, que simplemente siguió los lineamientos, sino a quien
diseñó el esquema: a Salinas.

La racionalidad de Salinas y sus tecnócratas para entregar Telmex y
otras grandes empresas, como los bancos, a empresarios privados,
incluía, entre otros, los siguientes elementos. Primero, darle a su
gobierno recursos para poner en marcha el programa de Solidaridad, un
esquema de naturaleza populista que debía servir para crear o reforzar
las bases sociales de la Perestroika sin Glasnost mexicana, es decir,
para transformar la economía según los principios neoliberales, pero
sin democratizar la política. También buscaba crear un poderoso grupo
empresarial que arropara al salinismo en el futuro. Por otro lado, la
legitimidad de esta política requería hacer evidente que la empresa
privada era mucho más eficiente que la estatal. Por ello, con su
posición privilegiada, Telmex expandió y modernizó sus servicios de
manera notable, lo que justificó su privatización. Finalmente, se dijo,
era necesario favorecer desde el gobierno la creación de empresas
privadas mexicanas de grandes dimensiones pues sólo así podrían
competir con éxito en el brutal mundo del TLCAN y de la globalización.

 
 
Consecuencia
 
 
La principal, y que tiene múltiples efectos fiscales y económicos, es
la existencia de un grupo económico de interés y de presión
desproporcionadamente fuerte, por lo que difícilmente puede ya ser
controlado por un Estado -supuesto representante del interés general-
cada vez más débil. Ese problema está o es hoy el corazón de la
política mexicana: quién consigue qué, cómo y cuándo. Así de simple y
así de complejo.

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¿Constitución mata ciencia?

¿Constitución mata ciencia?

Posted: 03 Mar 2010 06:05 AM PST

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

Publicado en
Milenio Diario, 3 de marzo de 2010

Por
más esfuerzos que se hacen, la antigua y obsoleta división de la
cultura, que es una, en “las dos culturas”, científica y humanística
–denunciada por el físico y escritor inglés C. P. Snow en su clásico del mismo título allá en 1959– es difícil de erradicar.

El pasado viernes 26 de febrero La Jornada dio
la mala noticia de que, seguramente con motivo de los festejos del
bicentenario de la Independencia y el centenario de la revolución, las
altas autoridades de la UNAM han decidido cerrar el Museo de la Luz, en el Centro Histórico de la ciudad de México, para convertirlo en un “museo de la constitución”.

Se
trata, creo, de una decisión equivocada; probablemente poco informada.
El Museo de la Luz, uno de los pocos espacios dedicados a la cultura
científica en nuestro país, no es sólo un museo de ciencia: en él el arte y la historia tienen también su espacio.

Ocupa
un edificio de gran prosapia: el Ex-Templo de San Pedro y San Pablo, en
la esquina de las calles de San Ildefonso y Carmen, lugar donde en 1822
se reunió el Congreso Constituyente que el 4 de octubre de 1824
promulgó la primera Constitución
de nuestro país (de ahí la propuesta de legisladores y abogados
constitucionalistas de transformar el recinto en un museo de la
constitución). Posteriormente tuvo una historia turbulenta: fue biblioteca, colegio militar, cuartel, almacén de forraje, cabaret y escuela.

El bello edificio, completamente restaurado durante la creación del Museo de la Luz, cuenta con murales y vitrales de Roberto Montenegro
y otros artistas. El museo permite a los aproximadamente 100 mil
visitantes que acuden cada año conocer el fenómeno de la luz en sus más
diversas facetas:
como fenómeno físico, como fuente de energía para todo el reino
viviente, como nuestra ventana al mundo y al universo, como componente
básico de las artes plásticas y escénicas… En su creación participaron
especialistas científicos, humanistas y artistas del más alto nivel,
coordinados por la destacada física mexicana Ana María Cetto.

La
UNAM invirtió considerables recursos y esfuerzo en este exitoso museo,
único en el mundo por su temática. Sería una pena que, con casi 15 años
de historia, se perdiera por una anacrónica pugna entre ciencias y
humanidades. Si duda, un museo de la constitución es un proyecto
valioso, pero no al costo de destruir algo como el Museo de la Luz.

Esperemos
que todavía haya tiempo (el cierre del museo está anunciado para junio)
de reconsiderar la decisión y buscar otro espacio para alojar el nuevo
museo. La comunidad científica seguramente se manifestará al respecto.
Ojalá que, en vez de que la cultura humanística derrote a la
científica, ambas puedan cooperar para ofrecer a los ciudadanos más, y
no menos. Ojalá que la luz no se apague en el Centro Histórico.

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Crónica de lo que no debió ser (Columna del Reforma 25/12/09)

Crónica de lo que no debió ser
Por Lorenzo Meyer

En
su libro de entrevistas, Carmen Aristegui conduce al lector con
agilidad e inteligencia por los laberintos de una transición que no
cuaja


Un libro
 
La lectura de 26 entrevistas hechas por Carmen Aristegui
(magníficamente ilustradas por 52 fotografías de Ricardo Trabulsi) en
torno a la historia política reciente de México, y publicadas bajo el
título Transición. Conversaciones y retratos de lo que se hizo y se
dejó de hacer por la democracia en México (Grijalbo, 2009), constituye
un mapa básico del camino -y de los obstáculos, sobre todo, los
obstáculos- recorrido por nuestro país de 1988 a la fecha en su
dramática búsqueda por encontrar la fórmula política que sustituya a la
que estuvo vigente desde el triunfo del carrancismo hasta 1982. Es una
lectura rica en ideas y donde abundan las interpretaciones, las
hipótesis (algunas presentadas como certezas), las acusaciones y las
justificaciones, las propuestas pero también las incógnitas, las dudas,
las contradicciones, los antagonismos, las frustraciones y, sobre todo,
los temores.

 
 
La historia de apenas ayer y que aún no concluye
 
La historia del pasado más o menos lejano se escribe teniendo como base
documentos y las obras de quienes nos precedieron en la tarea. En
contraste, la historia del pasado reciente, y donde el lector fue
testigo e incluso actor de lo que se relata, tiene que lidiar con la
falta de perspectiva y el que muchos archivos aún no están abiertos.

A cambio de los inconvenientes tiene una ventaja: puede recurrir a sus
propios recuerdos y a la entrevista de quienes fueron o son actores o
testigos de lo que se busca historiar. Y es aquí donde entra el buen
oficio de periodistas como Carmen Aristegui, que al formular las
preguntas pertinentes -basadas en un conocimiento sobre el tema- e
insistir en ellas para ahondar y poner al descubierto lo relevante, da
vida a una información que, en sí misma, es ya una historia pero
también una rica fuente para quienes busquen recrear e interpretar en
el futuro lo que es el México del presente.

 
 
El punto de partida
 
Aristegui decidió tomar la conflictiva elección de 1988 como inicio de
la transición mexicana del autoritarismo a un nuevo régimen, en
principio democrático. Y desde el arranque se plantea su significado.
Para Manuel Bartlett, entonces secretario de Gobernación, no hubo
ningún fraude ni el sistema electoral "se cayó", pero quien ganó,
Carlos Salinas, no supo hacer creíble su triunfo; obviamente en esta
afirmación le acompaña el ex presidente Miguel de la Madrid. Jorge
Carpizo, en cambio, sostiene que Salinas triunfó pero hubo fraude, y
ese fraude consistió en subir el porcentaje para que el candidato del
PRI superara por 0.71 por ciento el simbólico 50 por ciento de los
votos emitidos. En contraste, el grueso de los entrevistados parte del
supuesto que a la transición mexicana la marcó un fraude. Desde luego,
ése es el punto de vista de Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Ibarra o
Carlos Monsiváis, pero incluso Manuel Camacho admite que en el 88 "Hubo
múltiples irregularidades" y, apremiado, termina por aceptar: "Sí [hubo
fraude], hubo cosas muy graves en la elección".

 
 
En el inicio: el acuerdo Salinas-PAN
 
Si la transición se inició con la crisis del 88, su naturaleza quedó
definida desde entonces y hasta ahora por un acuerdo entre Salinas y el
PAN que se fue tejiendo en las 100 o 200 entrevistas que Diego
Fernández de Cevallos tuvo con Salinas (en promedio, una entrevista
cada 22 o cada 11 días, según el caso). El líder entonces del PAN, Luis
H. Álvarez, hoy dice que "me convencieron" que, a pesar de su carácter
ilegítimo, era mejor negociar con Salinas como Presidente que oponerse
a él. Pero a la luz de lo ocurrido "francamente no sé si hicimos lo
correcto". Para Roger Bartra, Salinas, "un hombre extraordinariamente
inteligente, hábil, [y] sin escrúpulos", consolidó con el PAN la
"alianza modernizadora" de las derechas. Para Bartlett, no hay nada de
modernizador en esa alianza donde los tecnócratas y el PAN simplemente
"[tomaron la] decisión de sacrificar al pueblo de México para salir
adelante". Camacho, en su momento, le propuso a Salinas intentar
negociar con la izquierda, pero el de Agualeguas no aceptó y optó por
armar "el pacto conservador" -los cambios constitucionales en torno al
ejido, a la Iglesia, etcétera, demandados por el PAN- que persiste
hasta hoy y que ha desembocado en lo que Porfirio Muñoz Ledo define
como "una coagulación oligárquica".

Miguel de la Madrid, el responsable de que Salinas llegara a la
Presidencia, finalmente se arrepintió de su decisión. "Me equivoqué",
dice, al dejar tamaño poder en manos de un inmoral y de su familia.
Para el ex Presidente, "es posible" incluso que Salinas se haya
embolsado la mitad de la partida secreta de que disponía como
presidente (al final, Aristegui explica cómo Salinas llevó a su ex jefe
a retractarse).

 
 
El 2000
 
Miguel Ángel Granados Chapa no le da ningún crédito a Ernesto Zedillo
como arquitecto del cambio en el 2000, pues a él simplemente se le vino
encima la transición. Y a Fox, el ganador, lo define como "un no
político, un hombre ignorante de la vida pública", frívolo que
simplemente se benefició del hartazgo ciudadano con el PRI y se
convirtió en Presidente. Fox sólo daba "para ayudante del jefe de Coca
Cola de León", dice Monsiváis. Como sea, el "pacto conservador" se
mantuvo y el cambio se redujo a que Los Pinos quedaran con el PAN y la
oposición de derecha a cargo del PRI.

Según Jorge Castañeda, a Fox se le propuso usar su enorme legitimidad
para lanzarse contra el PRI vía una reforma del Estado que desmantelara
el corporativismo, pero Fox prefirió sostener al PRI como aliado y que
el gran capital diseñara el gabinete -Roberto Hernández puso a Gil Díaz
en Hacienda. A Fox el cambio le quedó grande, el haber logrado "la
transición" fue suficiente. El hombre de San Cristóbal mismo confirma
esta visión de manera espectacular: no se arriesgó a que Carmen
Aristegui lo entrevistara -tampoco Salinas o Zedillo aceptaron ser
interrogados- pero mandó un escrito. En ese documento, Fox se regodea
en los prolegómenos, pero al llegar al momento de la verdad, cuando ya
tuvo el poder, todo lo que tiene que decir ¡lo resume en un par de
líneas!: "Y así pasaron los seis años. Y hoy Marta y yo estamos los dos
de nuevo cabalgando juntos". Y vaya que sí cabalgan, pero como la
pareja más frívola e irresponsable que haya ejercido el poder en México.

 
 
El 2006
 
El fracaso del foxismo culminó con las elecciones del 2006. Para Andrés
Manuel López Obrador, la oligarquía se robó esa elección y tiene
secuestrado al Estado. Para Carlos Ugalde, no sólo no hubo fraude, sino
que ésas fueron "las elecciones más equitativas que ha tenido México",
opinión compartida, en lo fundamental por Alonso Lujambio y José
Woldenberg. Miguel de la Madrid, en cambio, deja abierta la puerta al
fraude con un "Puede ser".

 
 
¿Dónde estamos?

Para Denise Dresser, el sistema político mexicano no ha cambiado su
esencia pues hoy "hay más jugadores, pero el juego sigue siendo el
mismo", cosa que acepta Francisco Labastida al señalar que con la
alternancia "…no pasó nada. Los problemas se agravaron incluso".
Fernández de Cevallos asegura que el viejo sistema "…¡nunca se ha
ido!", y en eso, y sólo en eso, coincide con López Obrador, que
justamente porque lo viejo no se ha ido, afirma que México vive una
"dictadura encubierta". Carlos Fuentes no va tan lejos y simplemente
concluye que la mexicana "[e]s una transición con mala suerte… Es una
transición malhadada". Granados Chapa califica de interrumpida a esa
transición que, al final, no logró lo único que la puede justificar:
una redistribución del poder en beneficio de la mayoría.

 
 
¿Qué hacer?

Manuel Camacho teme que de no haber un cambio encabezado por una
izquierda que deje de polarizar y sepa negociar, el "bloque
conservador" termine por consolidarse y gobernar por muchos años. De
ahí que Monsiváis concluya: "Lo [que] ves hoy muy mal, mañana estará
peor". Para Granados Chapa, de no haber un cambio en la estructura
social, el país mismo "se puede romper".

López Obrador resulta ser aquí un optimista, pues no tiene duda: es
posible dar forma a un gran movimiento social pacífico que, a semejanza
de la época cardenista, recupere el poder político para las mayorías.
Bartlett coincide con esta posición pero Muñoz Ledo va más lejos al
apuntar la posibilidad de que, por el tamaño del fracaso de la
transición, este sexenio no termine normalmente y haya una revocación
del cargo, que no mandato, de Felipe Calderón y que entonces se abra la
posibilidad del cambio pospuesto.

Vale la pena que el ciudadano lea este trabajo de Carmen Aristegui y
llegue a su propia conclusión. Como sea, Manuel Espino tiene razón: aún
no salimos de la transición y el gobierno de Felipe Calderón sigue
polarizando a México.

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En la UNAM, ni prueba Enlace ni bachillerato único, dice Narro

En la UNAM, ni prueba Enlace ni bachillerato único, dice Narro

  • Una evaluación no puede calificar instituciones, personas y programas, reitera el rector
  • Imposible comparar a un alumno que llega en auto a su escuela con uno que ni siquiera desayuna
Emir Olivares Alonso
 Periódico La Jornada
Wednesday 9 de December de 2009, p. 42

El rector de la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, rechazó una vez más que
la máxima casa de estudios tome parte en la Reforma Integral de la
Educación Media Superior (RIEMS) y en la prueba Enlace, aplicadas por
la Secretaría de Educación Pública.

En el primer caso, cuestionó que se intente homologar el
bachillerato nacional, y sobre En lace, dijo que más allá de ser un
diagnóstico para impulsar el avance académico, esa evaluación se usa
para calificar, comparar y señalar a los estudiantes sin tomar en
cuenta el entorno socioeconómico en que viven.

Ante esto último, enfatizó: “Los resultados no son comparables: un
estudiante de una institución privada, que llega a su escuela en
automóvil, bien desayu- nado, y que cuando regresa a casa come bien y
cuenta con todas las herramientas (para hacer su tarea), como
biblioteca, cómputo e información, ¿es comparable con un alumno de una
preparatoria rural? No, no lo es.

¿Por qué queremos comparar lo que no se puede? ¿Por qué no
diferenciar y tomar el resultado en otro sentido? ¿Por qué señalar que
algunas cosas están mal si no sabemos ni medimos el avance? Hacemos un
corte con una prueba y calificamos instituciones, personas, programas y
planta académica. No. Por eso hemos dicho: no, gracias (a Enlace), con
mucho respeto, como siempre.

Agenda nacional

Hizo hincapié en que la agenda nacional debe pasar por
la UNAM, por lo que la comunidad académica tiene que responder con
planteamientos a las necesidades y prioridades de México, pero lamentó
que en ocasiones la clase política no tome en cuenta las propuestas
universitarias, si bien no podemos obligarla a que las aplique.

En un balance de sus primeros dos años de gestión, el rector de la
UNAM puntualizó que en México no puede haber un modelo único de
bachillerato –como plantea la RIEMS–, ya que ese nivel constituye la
formación pre universitaria.

“Quienes empezaron en México la educación preparatoria –en 1868–
fueron Benito Juárez y Gabino Barreda; después Justo Sierra la
incorporó a la UNAM. Nosotros tenemos la tradición, contamos con dos
sistemas diferentes de bachillerato; por eso no nos convence que
podamos ir en un solo trayecto o camino.”

Sin embargo, admitió la necesidad de mejorar los dos subsistemas del
bachillerato universitario, y adelantó que ya se trabaja en ese
objetivo.

Para Narro, en este periodo al frente de la máxima casa de estudios del país ha habido importantes logros, aunque aún falta mucho por hacer.
Citó entre dichos avances el incremento de la matrícula en todos los
niveles, al pasar de 299 mil 688 alumnos –hace dos años– a 308 mil 374
para el ciclo escolar que corre.

Otro
logro –dijo– es el aumento en la eficiencia terminal en todos los
grados académicos. En bachillerato se pasó de 23 mil 196 egresados –en
2007– a 24 mil 589 para el presente año, lo que representa más de las
dos terceras partes de los alrededor de 34 mil 500 jóvenes que
ingresaron a ese nivel.

Además –señaló–, entre 2006 y 2007 se otorgaron 27 mil 232 títulos
de licenciatura, mientras en el ciclo escolar recién concluido hubo 39
mil 662 titulados. En posgrado también se elevaron los indicadores.
Hace dos años se otorgaron los niveles de especialización, maestría y
doctorado a 9 mil 495 estudiantes, en tanto que en el ciclo 2008-2009
la cifra subió a 12 mil 901.

Eficiencia terminal

Pese a tales indicadores, asumió también que uno de sus
compromisos para el siguiente bienio será incrementar el índice de
eficiencia terminal en todos los niveles de enseñanza.

También resaltó que en este periodo la UNAM ha participado en temas
fundamentales, como energía, procesos de las finanzas públicas y
economía, modelos de desarrollo nacional, cambio climático y cuidado
del agua, entre otros. Además –dijo–, continuará la reflexión académica
con motivo del centenario de la Universidad Nacional y de la Revolución
Mexicana, así como los 200 años de la guerra de Independencia.

En infraestructura, informó que en estos dos años se le destinaron
mil 432 millones de pesos, de los cuales 650 millones se aplicaron a
los 14 planteles del bachillerato, y 782 millones a los de licenciatura
y posgrado.

Asimismo, destacó que de los más de 300 mil estudiantes de la UNAM, 91 mil 499 cuentan con alguna beca.

No obstante, el rector admitió que aún hay buena cantidad de
asignaturas pendientes en áreas como orientación vocacional, generación
de patentes, internacionalización del estudiantado, seguridad,
titulación en algunas carreras, enseñanza de idiomas, vinculación de la
investigación básica con el sector productivo, rejuvenecimiento de la
planta académica y fomento de una actitud emprendedora entre los
egresados.

Ante lo anterior, se comprometió a realizar un esfuerzo adicional para revertir estas faltas. Y asumió una más: no hemos podido lograr acuerdos con los grupos de activistas quedesde hace más de 10 años tienen tomado el auditorio Che Guevara de la Facultad de Filosofía y Letras.

http://www.jornada.unam.mx/2009/12/09/index.php?section=sociedad&article=042n1soc

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No me vengan con que no pueden apretarse el cinturón, dice senadora panista a Villa Rivera

No me vengan con que no pueden apretarse el cinturón, dice senadora panista a Villa Rivera
  • Las universidades ajustan su gasto y están abiertas a que las auditen, señala el director de la ANUIES
  • Para la presidenta de la Comisión de Educación, donde lloran está el muerto; la SEP alaba su pasión

A la exigencia de evitar la caída del
presupuesto educativo hecha por el director del Instituto Politécnico
Nacional (IPN), Enrique Villa Rivera, en representación de casi un
centenar de instituciones del sistema tecnológico, la presidenta de la
Comisión de Educación del Senado, María Teresa Ortuño, respondió: No me vengan con esa demagogia de que nadie puede apretárselo, porque donde quiera hay grasita y no se vale echarle la pelotita a Calderón.

En el mismo tono, la panista continuó: No, no, no. No me vengan
a, ¿cómo dice?: donde lloran ahí está el muerto. No, no; el dinero hace
falta, pero no sirve de nada si no hay pasión, si no hay compromiso, si
no hay decisión, si no hay vocación, si se pretende medrar y se busca
que siempre se haga la voluntad de Dios en los bueyes de mi compadre
.

Después de su intervención en la entrega de reconocimientos de
calidad a 84 instituciones de educación superior tecnológica, el
titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Alonso Lujambio,
señaló que gente como Teresa Ortuño prestigia la política, y le agradeció su inteligencia, entusiasmo y pasión.

El funcionario señaló que estarán atentos al proceso deliberativo del presupuesto, pero
en el entendido, en todo momento, de que este gobierno, por ninguna
circunstancia, por ningún motivo, ha dejado de considerar absolutamente
prioritaria la educación superior de México
.

Así, a las exigencias y reclamos de la comunidad académica de
defender los recursos del sector, Lujambio respondió con la defensa del
gobierno federal y pidió a los titulares y representantes de las
instituciones que recibieron reconocimientos no olvidar que el Presidente ha apoyado sistemáticamente la educación superior.

María Teresa Ortuño subió al estrado, pero no leyó el discurso que le prepararon porque dijo que traía algunos encarguitos.
Señaló que cuando al ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM) Manuel Gómez Morín, el gobierno le recortó el presupuesto
“pa’ fregárselo”, éste renunció a su sueldo y buscó a los mejores maestros y les pidió que hicieran ese sacrificio.

Con la excusa de que al sector educativo es al que menos le han recortado, dijo que es hora de que todos
nos apretemos el cinturón y, por favor, no me vengan con esa demagogia
de que nadie pueda apretárselo, porque aunque la educación, el
desarrollo social y la salud son temas prioritarios, perdónenme, donde
quiera hay grasita y se puede cortar grasita sin llegar al músculo ni
al hueso
.

La senadora –quien apagó el micrófono al mover las manos hacia todos
lados, por lo que lamentó que el fuero no la proteja de esas cosas–
señaló que el dinero no es dinero, es sueños, es sudor, es esfuerzo.

Antes, el director del IPN, a quien Lujambio reconoció por su labor
al frente de la institución, en una ceremonia que también sirvió de
despedida, ya que su periodo finaliza el próximo 12 de diciembre, pidió
al titular de la SEP y a los legisladores su apoyo decidido en la asignación presupuestal para otorgar mayor estabilidad y certeza al quehacer de los centros educativos.

Al término de la ceremonia, el secretario general ejecutivo de la
Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación
Superior (ANUIES), Rafael López Castañares, optó por no dar su opinión
sobre las expresiones de la senadora; sólo dijo que es respetuoso de
sus comentarios.

Ante la insistencia de los reporteros, apuntó que desde hace muchos
años las universidades hacen una contención de su gasto y están
abiertas a que las auditen en lo que sea.

Durante la ceremonia, el subsecretario de Educación Superior,
Rodolfo Tuirán, reconoció el esfuerzo realizado por el sistema
tecnológico en favor de la calidad. Sin embargo, dijo que el camino por
recorrer aún es muy largo, y mientras existan instituciones de
educación superior que no logren estándares adecuados de calidad, nadie
podrá sentirse satisfecho.

http://www.jornada.unam.mx/2009/11/11/index.php?section=politica&article=013n1pol

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